Abuso de dulces y deficiencia de vitaminas

Para estar enérgico y poder realizar las actividades cotidianas son indispensables las vitaminas B1 y B2, estas participan en la obtención de energía a partir de los hidratos de carbono, por eso si consumimos dulces en exceso es común que tengamos carencia de ellas.

Abuso de dulces y deficiencia de vitaminas

Los dulces son una tentación para la mayoría de las personas, y su consumo debe ser restringido y básico. El gran aporte calórico y la deficiente cantidad de nutrientes hacen de estos uno de los más fuertes hábitos que hay que desarraigar si se quiere estar saludables.

Lo usual es consumir dulces y snacks, cuando no se tiene tiempo para preparar meriendas aunque muchas personas también los consumen como parte de su desayuno, y como postre luego de una comida, lo cual incrementa no sólo la absorción de grasas y azucares innecesarios, sino que además contribuyen en la formación de caries y en la deficiencia de vitaminas B1 y B2.

Los dulces suelen ser ingeridos en el espacio que se le restan a las frutas, gelatinas o infusiones.

Las grasas trans y la concentración abundante de azucares es perjudicial para las arterias y el corazón, sumado a ello que en lugar de comer frutas o fibras, se ingieren golosinas lo cual marca más aún la diferencia sumando calorías, grasas saturadas y restando nutrientes y fibras esenciales para el buen funcionamiento del organismo.

Los dulces suelen ser ingeridos en el espacio que se le restan a las frutas, gelatinas o infusiones

Las golosinas son calorías vacías, carentes de proteínas, vitaminas, minerales y fibras que solo poseen azucares refinados, grasas trans e hidratos de carbono simple.

Consumir frecuentemente dulces hace que el organismo requiera aportes adicionales de vitaminas B1 y B2 esenciales para las conexiones nerviosas, su carencia se manifiesta con apatía, fatiga y debilidad entre otros síntomas, como el nerviosismo o la irritabilidad injustificada, como también con problemas oculares.

La incorporación de los cereales integrales en las primeras etapas de la vida es tan fundamental que si los padres lo supieran, jamás les darían como recompensa a un niño un dulce, sino una fruta o un cereal.

Lo cierto es que se debería incorporarse desde la primera infancia el consumo de levadura de cerveza, germen de trigo, frutos secos, vegetales de hoja, frutas y cereales integrales junto con jugos naturales sin aditivos a fin de que el organismo pueda obtener todos los nutrientes y responder al máximo a los requerimientos de las exigencias diarias.

Educar en alimentación es también una forma de demostrar amor y compromiso; en un futuro no muy lejano, estos niños agradecerán haber adquiridos excelentes hábitos.